TRATAMIENTO DEL RESULTADO DE LA COMPRAVENTA DE ACCIONES, BONOS Y OTROS TITULOS VALORES | Estudio Fernández Dolinsky | Impuesto a las ganancias

TRATAMIENTO DEL RESULTADO DE LA COMPRAVENTA DE ACCIONES, BONOS Y OTROS TITULOS VALORES

 

Autor: Luis Omar Fernández

 

Durante el presente año se han producido modificaciones legales que, sin perjuicio del cuestionamiento de su validez desde el punto de vista constitucional, han cambiado totalmente el tratamiento de las operaciones del titulo en el Impuesto a las ganancias.

 

Esto hace válida una reconsideración general del problema, desde el punto de vista de la doctrina y de la técnica.

 

1.- Resultados comprendidos

Los resultados obtenidos por la venta de títulos y acciones, salvo que se trate de sujetos que hagan profesión habitual de este tipo de operaciones, son ganancias de capital; esto se debe a que el bien que se enajena es el capital fuente productor de renta. El fruto del capital fuente son los dividendos.

 

En la doctrina existe abundante material sobre el tratamiento de este tipo de ganancias: su peculiaridad, que las distingue de las ganancias habituales, es su carácter no habitual por el que muchos autores postulan su tratamiento en un impuesto específico o en su defecto, cuando se las incluya en el impuesto personal global, reciban un tratamiento específico, diferente del de las demás rentas habituales.

 

Por ello es importante diferenciar, ante un mismo tipo de resultado gravado,  cuando estamos en presencia de una ganancia de capital de cuando no lo estamos.

 

Estas ganancias se originan dijimos en la enajenación  del capital fuente y si bien el concepto es muy claro, pretender aprehenderlo en una ley tributaria dista de ser sencillo.

 

La dificultad principal se origina en que el elemento sustancial de distinción entre estas y otras ganancias radica en la  intención que tuvo el sujeto en el momento de la compra: si compró para vender o compró para invertir.

 

Esa intención no es observable para terceros ya que permanece en el fuero intimo del individuo, por lo que las leyes deben inferirla mediante presunciones; en el caso es común tomar en cuenta el tiempo de permanencia en el patrimonio: si las acciones están en poder del sujeto un periodo mayor que el que establece la ley, su resultado recibe el tratamiento de ganancia de capital, pues se supone que se compraron para lucrar con los dividendos.

 

Por el contrario, si la venta se produce antes de transcurrido dicho plazo, se presume que la intención fue lucrar con la fluctuación de valores y más allá de una circunstancial percepción de dividendos, el resultado se trata como ganancia habitual.

 

Como es sabido nuestra ley de Impuesto a las ganancias tiene dos modos se atribuir resultados a los sujetos: para las personas físicas y sucesiones indivisas que no constituyen empresa, utiliza el criterio de la fuente o rédito producto que requiere habitualidad para incluir las ganancias en el tributo (Art. 2 inciso 1), para los demás sujetos, se toma en cuenta la teoría del balance o rédito ingreso (Art. 2 inciso 2) que grava todos los resultados aun cuando no tengan la característica mencionada.

 

Por otra parte, el artículo que tratamos, establecía en su inciso 3) la gravabilidad de los resultados de la enajenación de bienes muebles amortizables, cualquiera sea el sujeto; la ley 25414 agrego a este inciso las “acciones, títulos, bonos y demás títulos valores”que, por tanto quedan gravados en las mismas condiciones citadas, o sea sin distinción del sujeto que las obtiene.

 

Características de los bienes gravados.

La norma en análisis se refiere a diversos bienes por lo que intentaremos dilucidar cuales son.

 

En primer lugar habla de acciones: si dudas se trata de partes del capital social de sociedades anónimas y sociedades en comandita por acciones constituidas en el país. ¿También estarán incluidas las acciones emitidas por sociedades similares constituidas en el exterior?, creemos que sí, dado que un principio usual de interpretación de las leyes es el que establece la inconveniencia de distinguir donde el legislador no lo hizo: si se hubiera querido excluir a los títulos emitidos por sociedades del exterior, el legislador lo hubiera aclarando expresamente como lo hace en múltiples artículos de la ley al establecer tratamientos diferenciados para operaciones con bienes en el país y en el exterior.

 

En segundo lugar se habla de títulos y bonos: el sentido habitual de estos términos refiere a partes de deuda no de capital, por ejemplo debentures u obligaciones negociables; cabe la misma reflexión del párrafo anterior sobre los emitidos por sujetos del exterior.

 

Por último el término títulos valores se refiere genéricamente a las especies mencionadas anteriormente.

 

Creemos que al ser tan amplia la definición no se plantearán problemas respecto del tratamiento de títulos de deuda convertibles en acciones u otros casos donde es difícil precisar si se está en presencia de partes de capital o de partes de deuda, o sea si el tenedor es socio o acreedor de la sociedad.

 

Habrá que establecer la característica del titulo en el momento en que se  realice la operación: si es un título de deuda o una participación social recibirá el tratamiento de tal, con independencia de las posibilidades futuras acordadas al tenedor para mutar el carácter jurídico de su vinculación con el tercero que lo emitió.

 

2.- Resultados no alcanzados

En principio no están comprendidos en la norma los resultados de la compraventa de partes del capital de otro tipo de sociedades, tales como cuotas se sociedades de responsabilidad limitada, partes del capital comanditado de sociedades en comandita por acciones y de la totalidad del capital de las sociedades en comandita simple y, en general, de cualesquiera otras sociedades comerciales o no, excepto que estén representados por “acciones, títulos, bonos y demás títulos valores”.

 

La aclaración del párrafo anterior, pese a ser reiterativa, quiere llamar la atención sobre la posible pretensión fiscal de incluir en el impuesto algún otro tipo de titulo valor emitido por sociedades del exterior que, siendo distinto a los que prevé la ley argentina, pueda no obstante, comprenderse en la definición anterior. La inclusión en estas disposiciones habrá de determinarse analizando, caso por caso, la naturaleza jurídica del bien objeto de la compraventa.

 

En segundo lugar, debemos estudiar cuales de estas operaciones están exentas; para ello recurrimos al inciso w) del Art. 20.

 

2.2 Títulos comprendidos en la exención

Se trata de los que “coticen en bolsas o mercados de valores”, los que no coticen por tanto están excluidos de la exención, no importa el sujeto que los obtenga.

 

Es lícito interpretar[3] que el legislador al hablar simplemente de bolsas o mercados y no realizar otras precisiones, se refiere tanto a las entidades situadas en el país como a las del exterior.

 

3.- Sujetos

Analizaremos detalladamente el tratamiento para cada tipo de sujeto.

 

3.1 Sujetos empresa residentes en el país

Para los sujetos del Art. 2 inciso 2 los resultados de estas operaciones están siempre gravados, no encontrándose comprendidos en el Art. 20 inciso w).

 

Además de la norma general de la ley, el Decreto Reglamentario expresamente dispone en su Art. 42 que la exención no opera para personas físicas y sucesiones indivisas que realicen estas operaciones en forma habitual cuando los resultados resulten atribuibles a empresas o explotaciones unipersonales dedicadas a otras actividades comprendidas en el Art. 49 incisos  b) -sociedades constituidas en el país o empresas unipersonales ubicadas en el mismo- y c) –actividades de comisionista, rematador, consignatario y demás auxiliares del comercio no incluidos expresamente en la cuarta categoría-.

 

3.2 Otros sujetos excluidos de la exención

Se trata de los sujetos comprendidos en el Art. 49 inciso c) que detalláramos más arriba.

 

Por su parte los auxiliares del comercio que obtienen rentas de cuarta categoría son: los del inciso g) del Art. 79: “corredor, viajante de comercio y despachante de aduana”, y están por tanto incluidos en la exención.

 

3.3 Sujetos del exterior

Para las personas físicas, sucesiones indivisas y personas jurídicas residentes en el exterior sigue vigente la exención dispuesta por el decreto 2284/91[4] con la sola excepción de las sociedades denominadas habitualmente “off shore” caso en el cual los resultados se reputan obtenidos por personas físicas residentes en el país. Sobre el punto volveremos después.

 

3.4 Tratamiento de sociedades “off shore”

Cuando los resultados de la compraventa de acciones, bonos y demás títulos valores sean obtenidos por sociedades, y demás sujetos mencionados en el segundo párrafo del Art. 20 inciso w) se reputaran obtenidos por personas físicas residentes en el país.

 

Estas sociedades radicadas o domiciliadas en el exterior suelen poseer las siguientes características:

 

por su naturaleza jurídica o estatutos tienen por actividad principal realizar inversiones fuera del país de constitución y/o

no puedan ejercer en dicho país ciertas operaciones y/o inversiones dispuestas por el régimen legal o estatutario que las regula.

 

Con la disposición que comentamos el legislador no hace más que desconocer la personalidad jurídica de estos entes y, empleando un régimen de transparencia fiscal, crear una obligación tributaria mediante una presunción juris et de jure en cabeza de personas físicas residentes en el país.

 

3.5 Tratamiento de Sociedades de inversión, fiduciarios y otros entes.

Para estos sujetos también rige la exención siempre que se cumplan en forma conjunta las siguientes condiciones:

 

que hayan sido constituidos como producto de procesos de privatización de conformidad con el capítulo II de la ley 23696;

que se trate de operaciones realizadas con acciones originadas en programas de propiedad participada implementados por el Capítulo III de la ley citada.

 

4.- Determinación de la utilidad

Como antes dijimos el establecimiento de la utilidad variará según dos parámetros: el sujeto que la obtenga y la naturaleza jurídica del titulo transmitido.

 

Cuando los resultados estén gravados, su determinación dependerá de la categoría en que se subsuma la ganancia.

 

4.1 Resultados exentos

En caso que los resultados de la operación estén comprendidos en la exención del Art. 20 inciso w) la ganancia bruta se establecerá por diferencia entre el precio de venta y el valor de costo, debiéndose deducir además, todos los gastos originados en la operación. El resultado se considerará exento del tributo.

 

4.2 Resultados gravados

El Art.. 45 inciso k) dispone incluir en esta categoría a “los resultados provenientes de la compraventa, cambio, permuta o disposición de acciones”, pero no aclara a que categoría pertenece el resto de los resultados que nos ocupan, o sea los de “títulos, bonos y demás títulos valores”, por lo que, en principio se comprenderían en el inciso e) del Art. 49 que tiene carácter residual: “las demás ganancias no incluidas en otras categorías”.

 

Por otra parte cuando los resultados los obtengan sujetos del Art. 2 inciso 2) deberán computarse según las reglas de la tercera categoría.

 

4.3 Determinación en Tercera Categoría

En esta categoría el cómputo de la utilidad bruta se realiza detrayendo del precio de venta su costo computable; éste depende de la clase de titulo valor vendido:

 

para acciones se aplica el Art. 61 que dispone deducir del precio de transferencia el costo de adquisición actualizado, excepto en el caso de acciones liberadas donde se tomara como costo el valor nominal actualizado. Además se presume juris et de jure que los “bienes enajenados corresponden a las adquisiciones más antiguas de su misma especie y calidad” solucionándose de este modo el problema de imputación de costos respectivo.

Cuando las acciones se hubieran recibido, antes del 11-10-85, como dividendos exentos o no computables, no se tomará costo alguno resultando la utilidad bruta igual al precio de transferencia.

 

para bonos y demás títulos valores se aplica el Art. 63: el mecanismo es el mismo

con la peculiaridad que el costo será el asignado a los bienes en el inventario inicial

del ejercicio de la enajenación o, en su defecto, el valor de compra dentro del

ejercicio; también aquí se establece como modo de imputación la regla “primero

entrado primero salido”.

 

De acuerdo con el método de imputación de las utilidades previsto para esta categoría en el Art. 18 de la ley, los resultados deberán declararse mediante el criterio de lo devengado, o sea en el momento de concreción de la operación con independencia de su efectivo cobro.

 

Cuando las operaciones que nos ocupan se hayan pactado con cobro diferido en el tiempo entendemos que resulta de aplicación el criterio denominado de lo “devengado exigible” pues aunque el cuarto párrafo del Art. 18 lo limita “ventas de mercaderías con plazos de financiación superiores a 10 meses” a continuación admite la utilización para “otros casos expresamente previstos en la ley o su decreto reglamentario” y este último en su Art. 23 inciso b) dentro de las operaciones en las que es susceptible emplear el criterio detalla la

“enajenación de bienes…cuando las cuotas de pago convenidas  se hagan exigibles en mas de un periodo fiscal”.

 

O sea que a las condiciones del Art. 18: plazo de financiación superior a 10 meses y mantenimiento de la opción por el término de 5 años se agrega la restricción de la exigibilidad de las cuotas en más de un período fiscal; esta disposición es redundante ya que si la exigibilidad de las cuotas se produce en su totalidad dentro del periodo fiscal, la aplicación del método de lo devengado exigible arroja una utilidad a imputar igual que la del método de lo devengado.

 

4.2 Determinación en Segunda Categoría

El criterio de imputación de estas ganancias como es sabido, es el de percibido, mientras que la determinación de la utilidad bruta nuevamente depende del tipo de especie: el Art. s/n a continuación del 48 dispone que para la enajenación de acciones se tome en cuenta la norma del Art. 61 –como en tercera categoría- mientras que para los demás títulos valores no dice nada.

 

En el último caso creemos razonable utilizar también el Art. 63, pese a que la ley no dice nada al respecto. Las razones que avalan el acerto  son que para contribuyentes de 2ª categoría –no practican ajuste por inflación- el “valor impositivo adjudicado en el inventario inicial del ejercicio de la enajenación” debería coincidir con el costo de adquisición y este es el método generalmente adoptado por la ley para determinar la ganancia bruta.

 

Una cuestión de difícil dilucidación la plantean las operaciones a plazo.  Estas pueden asumir diversas modalidades: desde el simple diferimiento del plazo de pago con entrega de los títulos en el acto de enajenación, hasta situaciones en las que se pacta esta última y el acreedor entrega títulos al deudor a medida este va cancelando su obligación de pago.

 

Esta última modalidad también suele instrumentarse mediante un contrato de depósito de los títulos e instrucciones al depositario para entregarlos al deudor cuando este cumpla con sus obligaciones de pago.

 

En general el problema que se plantea está referido a la imputación del resultado de la compraventa al año fiscal: la utilización obligatoria del criterio de lo percibido motiva una inquietud respecto del momento de computar la ganancia: ¿será correcto hacerlo en  la misma proporción que los importes cobrados? o, por el contrario, lo adecuado será imputar los primeros cobros al costo de los bienes y, recuperado el mismo, declarar como utilidad las cuotas restantes.

 

La inexistencia de un régimen explícito de incobrables en 2ª categoría vuelve más complicada la solución: si utilizáramos el primer método propuesto y quedara parte de las cuotas sin cobrar, al declarar la utilidad en forma proporcional a los cobros se estaría declarando un resultado que no es tal; por el contrario esto no ocurriría con el segundo método, no obstante se produciría un diferimiento del impuesto.

 

Este punto es de difícil abordaje porque el inconveniente fundamental radica en la inclusión de la materia gravada en segunda categoría.

 

La predicha categoría comprende rentas que tienen la particularidad de incluir en los cobros recuperación de un capital y utilidad pero su método de imputación al año fiscal es el de lo percibido, entonces, es imprescindible para realizar una correcta apropiación, fijar reglas que permitan separar en cada uno de los cobros, el componente que representa renta del que significa recuperación del capital invertido.

 

Veamos como se resuelve el problema en las rentas comprendidas el artículo 45:

 

existen rentas que no se perciben junto con la devolución de ninguna inversión, por lo cual no es necesario separar utilidad y capital en cada pago: dividendos y utilidades sociales (inciso i), sumas percibidas por el pago de obligaciones de no hacer (inciso f), interés accionario de las cooperativas (inciso g), beneficios de la locación de derechos y cosas muebles y subsidios periódicos (inciso b);

una segunda clase está constituida por rentas que es costumbre de plaza abonarlas al contado, a la finalización de los contratos donde por ello no se plantea el problema investigado: nos referimos a las participaciones sobre seguros de vida (inciso c) y a las ganancias derivadas del cumplimiento de planes de seguro de retiro (inciso d);

una tercera clase está compuesta por ganancias para las que está claramente establecida la forma de apropiación: en las rentas vitalicias (inciso c) lo instituye el decreto reglamentario (Art. 63); las regalías (inciso b) tienen su régimen establecido en el Art. 86 de propia la ley; en las rentas de títulos, bonos e intereses los contratos establecen y diferencian claramente el cobro de intereses de las amortizaciones de capital (inciso a);

nos quedan por analizar los demás casos: ingresos en forma de uno o mas pagos por la transferencia definitiva de derechos de llave, marcas, patentes de invención y similares (inciso h); resultados originados por derechos y obligaciones emergentes de instrumentos o contratos derivados (inciso j) y resultados provenientes de la enajenación de acciones (inciso k).

 

Los dos primeros casos del apartado d) anterior exceden el alcance de este estudio por lo que ceñiremos el análisis al caso que nos ocupa.

 

Las compraventas de acciones es habitual que se instrumenten por escrito de modo de resguardar adecuadamente los intereses de las partes; esto es especialmente importante cuando se concede plazo para integrar el precio.

 

Como dijimos hay muchas modalidades: ventas fraccionadas con entrega parcial de los títulos contra pago, depósito en poder de terceros hasta la cobranza total y otros modos que admiten que, además de formalizar el negocio jurídico, se acuerde entre las partes una forma de imputar los pagos al costo de los títulos y al resultado de la operación.

 

Nada impide que se deje constancia en el instrumento de esta circunstancia lo cual tendrá un importante valor probatorio, dado que no se trata de una manifestación unilateral de voluntad del contribuyente, sino de un contrato donde el comprador consiente este modo de imputar los pagos que no sólo tiene importancia tributaria sino también a otros efectos legales.

 

Es probable se deban analizar en profundidad las consecuencias de esta forma de contratar desde el punto de vista de la legislación comercial por las consecuencias que esta imputación de pagos pueda acarrear a las partes, por ejemplo en caso de extraviarse los títulos, ser robados o cualquier otro avatar que ocurra desde el momento de la suscripción del contrato hasta la finalización del mismo; no obstante creemos que una imputación contractual de los pagos puede ser muy útil como respaldo de la imputación de la ganancia impositiva para el vendedor.

 

5.-  Resultado impositivo. Alícuotas aplicables

Establecido el resultado impositivo de segunda o tercera categorías y dependiendo del tipo de sujeto se aplicarán distintas alícuotas

 

En principio observemos que por disposición del Art. 19 los quebrantos de este tipo de operaciones para sujetos del país sólo podrán imputarse contra  “las utilidades netas resultantes de la enajenación de dichos bienes”. Además el Art. 119 dispone que estos quebrantos de fuente argentina no se podrán compensar contra quebrantos similares, de fuente extranjera.

 

O sea para las  pérdidas existe un régimen cedular según su fuente.

 

En lo que hace a los resultados positivos, el tratamiento difiere según lo sujetos:

 

Sociedades de capital: sumaran estas utilidades al resto y aplicarán la alícuota proporcional del 35%

Demás sujetos empresa  residentes en el país aplicarán la alícuota progresiva del Art. 90 con la limitación existente en su 3º párrafo que comentamos más adelante.

Demás personas físicas residentes en el país: reciben igual tratamiento que los sujetos mencionados en b).

Sujetos residentes en el exterior: se aplica la alícuota del Art. 91 sobre el porcentaje de utilidad presunta establecido en el inciso g) del Art. 93, sin perjuicio de la opción que da este último de dejar de lado la utilidad presunta y realizar la liquidación según la utilidad real.

 

5.1 Alícuota tope para personas físicas.

En el caso del título la ley establece un tope a la imposición que está dado por la alícuota del 15% sobre la ganancia cuando las acciones hubieran estado en poder del sujeto un plazo no inferior a 12 meses.

 

O sea se deberá calcular el impuesto del sujeto con y sin la inclusión de estas rentas; por diferencia se obtendrá el incremento de la obligación tributaria provocado por la incorporación del resultado de estas compraventas siendo ese el valor a comparar con el 15% de la utilidad sobre las mismas

 

Esta tributación atenuada de algún modo reconoce a dichos resultados la característica de ganancia de capital.

 

Respecto del plazo de tenencia entendemos que se contará hacia atrás, a partir de la fecha en que se perfeccione la operación y, en lo que hace a los títulos transferidos es de aplicación el método “primero entrado primero salido” previsto por el Art. 61, con independencia de poder identificarlos por sus números se considerará “que los bienes enajenados corresponden a las adquisiciones más antiguas de su misma especie y calidad”.

 

A modo de ejemplo adjuntamos el siguiente:

 

 

RESULTADO DE LA COMPRAVENTA DE ACCIONES
Persona física residente en el país
Ganancia neta sujeta a impuesto 235000 (a)
Incluye ganancia compra venta acciones 145000 (b)
Calculo del impuesto a pagar Ganancia Ganancia Aclaraciones
Total sin res. c/v acc.
Ganancia neta sujeta a impuesto 235000 90000 (a)-(b)
Impuesto 104030 19200 aplicación tabla Art.. 90
Incremento obligación tributaria 84830 235,000-90000
15% sobre resultado compra venta 21750 15% sobre 145000
Resultado
Impuesto sin resultado compra venta acciones 19200
15% sobre resultado compra venta 21750 es menor que el incremento de la obligacion tributaria
Impuesto total 40950

 


[1] Algunas de las ideas del presente trabajo surgieron en el seno de un interesante debate realizado en la Comisión de Legislación de la Asociación  Argentina de Estudios Fiscales a cuyos miembros agradezco sus inquietudes. Por supuesto las opiniones y eventuales errores, me pertenecen en su totalidad.

[2] Publicado en Doctrina Tributaria ERREPAR n* 262, enero 2002.

 

[3] Ver razones expuestas más arriba.

[4] Conf. REIG, Enrique Jorge: Impuesto a las ganancias, décima edición, Editorial Macchi, Buenos Aires 2001, p. 1018.